Nada es gratis

Jose Miguel Sánchiz

Categoría: PWA

¡Hola! ¿Qué tal?

Antes de empezar quiero que te quedes con el título de este post, “Nada es gratis”, déjame repetírtelo otra vez, quiero que te quede grabado en la mente, “nada es gratis”, ya volveremos sobre esto más adelante.

Hoy quiero hablaros de algo a lo que deberíamos dar muchísima más importancia de la que le damos: nuestra privacidad. Prácticamente todos los días accedemos a algún servicio o aplicación, ya sea web o móvil, en la que se nos requiere que nos autentifiquemos. Si haces una cuenta mental rápida son decenas, si no cientos, de servicios a los que les damos nuestros datos personales cada mes. Esto en sí no debería de ser ningún problema si tenemos plena confianza en el servicio que estamos usando, pero usualmente no es así. Pocas veces sabemos que van a hacer con nuestros datos estos servicios y si cumplen o no con la ley de protección de datos. Si autorizamos a que cedan estos datos a terceros, qué pasa si la empresa cierra y un largo etcétera.

Lo cierto es que, aquí en España, tenemos una ley de protección de datos que es bastante buena, pero que muy pocos usuarios conocemos y menos aún comprobamos si los sitios web a los que accedemos hacen un buen uso de ella. Si a esto le sumamos que muchos servicios a los que accedemos todos los días están ubicados fuera de España la cosa aún se complica más.

También hay otra cosa que nos puede llevar a engaño muy fácilmente: me refiero a los inicios de sesión con servicios de terceros. Seguro que alguna vez has accedido a alguna app o servicio que te ofrece el inicio de sesión a través de Google, Facebook o Twitter. En un principio, pocos usuarios que tengan cuenta en estos servicios se va a resistir a hacerlo, lo más normal es que percibas un nivel de confianza muy superior a dar tus datos sin más. Y aquí quiero volver a la frase que te comentaba al principio, “nada es gratis”. Pero luego volveremos a esto, antes quiero que pienses sobre otra cosa.

Mucha gente tenemos y usamos a diario los servicios de Google, accedemos a las principales redes sociales, usamos servicios de mensajería instantánea como Whatsapp, etc. Todos estos servicios tienen un nexo común, son gratuitos. Y es algo que me hace bastante gracia, que nadie se plantee por qué estos servicios son “gratis”. ¿Te has parado a pensar el pastizal que debe costar mantener los servidores de Google, Facebook o Whatsapp cada mes? Sin entrar en sueldos de programadores, etc. O más importante, ¿crees que estas empresas están construidas en plan “altruista” y ofrecen los servicios gratis porque sí?

Hace algún tiempo leí una frase que me hizo pensar bastante, lo siento pero no recuerdo el autor ni dónde lo leí, si no lo citaría
[blue beetle, 16 de agosto de 2010 http://www.metafilter.com/95152/Userdriven-discontent#3256046 http://www.metafilter.com/user/15556 se ha hecho famoso en internet por esta frase, y aquí un artículo negándolo: https://www.techdirt.com/articles/20121219/18272921446/stop-saying-if-youre-not-paying-youre-product.shtml]
La frase venía a decir algo así como “Cuando un producto o servicio es gratis es que el producto eres tu” y aquí quiero volver a todo lo anterior: si estoy accediendo a unos servicios de forma gratuita ¿que es lo que quieren estas empresas de mi? Muy fácil, tus datos.

Uno de los casos más recientes y, para mi, más descarado es el de Whatsapp. Los que ya peinamos algunas canas seguro que recordamos aquellos tiempos en los que los teléfonos móviles no existían, la era del teléfono fijo. Si querías quedar con alguien tenías que llamarle al fijo y con suerte poder hablar con él/ella. Con la aparición de los teléfonos móviles y los SMS esto cambió de una manera brutal, podías enviar un mensaje de texto a alguien y este lo podía leer al momento y contestarte. Los inconvenientes eran, la longitud de los mensajes y el coste de los mismos, ¿te imaginas tener que pagar unos 15 céntimos por un Tweet? Pues eso eran los SMS.

El lanzamiento de WhatsApp cambió todo esto: podías enviar mensajes ilimitados y sin restricción de caracteres con solo tener una conexión a internet. Y todo ello en tiempo real. El SMS había muerto. Pero la aplicación era de pago. Para muchos usuarios no supuso ningún problema, por el coste de unos cuantos SMS tenías todo un año de suscripción (creo recordar que eran unos 89 céntimos de Euro al año), pero me sorprendió bastante ver a muchos usuarios quejarse o intentar “piratear” la aplicación para no pagar la suscripción mensual, pero bueno, aún y así la aplicación no paraba de crecer en número de usuarios y eso la hizo muy atractiva para otras empresas del sector. Y aquí aparece Facebook, después de una guerra de pujas entre varias empresas, aunque no hay mucha información al respecto, la red social se hizo con el control, y lo que es más importante los usuarios, de Whatsapp. La operación no le salió barata, se habla de cerca de 22.000 millones de dólares. Si tenemos en cuenta que esta app cuenta con mas de 1000 millones de usuarios puedes ver que Facebook ha pagado a razón de unos 22 dólares por cada usuario. Y al poco tiempo la aplicación dejo de ser de pago y paso a ser gratuita. Si tienes ganas de leer más en este artículo hablan un poco del antes y después de la compra de Whatsapp, es muy interesante y refuerza lo que os estoy contando en este post.

Con esto no quiero montar ninguna teoría de la conspiración ni decir que estas empresas son el mismísimo diablo, yo mismo uso los servicios de Google (gmail, drive, etc) a diario tanto a nivel personal como profesional, aunque tengo muy claro el precio que debo de pagar por ello, mi privacidad. Si investigas y piensas un poco podrás ver donde está realmente el negocio de Google. Lo único que quiero con este artículo es que penséis si es un precio que estáis dispuestos a pagar o si por el contrario podéis usar algunos servicios de pago pero que tienen un mayor respeto por la privacidad del usuario. Y es que en esta vida “Nada es gratis”

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